En el siglo IX, se descubre la tumba del Apóstol Santiago en Galicia. Desde entonces, los peregrinos, movidos por su fé deciden acudir a visitar la tumba del Apóstol.
Los primeros peregrinos, utilizan la vía Tolosana, antigua calzada que comunicaba Bearne con Zaragoza a través del puerto de Palo. Pero desde el siglo XI, lo cambian por el actual paso, el de Somport, atravesando así el valle de Aspe. Este cambio de rumbo, no era casual sino que venía motivado por la certeza de poder refugiarse en “uno de los tres hospitales más importantes del mundo al servicio de los pobres y los peregrinos”, tal y como se recoge en una guía de peregrinos del siglo XII.
El viajero, tras hacer noche allí, camina al día siguiente hasta llegar a Jaca y a su Catedral, una de las grandes joyas del románico español. El recorrido entre Canfranc y Jaca ofrece al que pasa por allí lo mismo que hace diez siglos: la belleza de su paisaje. El peregrino se encontrará, además, con la inmensidad de la estación internacional de Canfranc, de gran importancia en los años 30.

Ya en Jaca, el peregrino podrá observar su casco antiguo, con sus callejuelas empedradas y su plaza mayor, que atesora un pequeño pase portificado. Allí, también descubrirá su Catedral con su entrada porticada y su Museo Diocesano. El caminante podrá contemplar también el ajedrezado jaqués, un motivo ornamental presente en los muros, antes de comenzar la bóveda, con tres líneas que representan un ajedrez. Pero, los lugares que visitar no se quedan ahí. Es casi de obligado cumplimiento la visita a la Ciudadela, un edificio para defender los territorios peninsulares de las incursiones francesas.
La segunda etapa permite al peregrino que se dirige a Santiago visitar, desviándose un poco de la ruta, San Juan de la Peña. Un recorrido por su claustro ofrece al que acude hasta allí lo más preciado del tesoro románico aragonés junto a regalos monumentales de otros estilos como una de sus pequeñas capillas, ejemplo perfecto del gótico tardío. Pero, ésta no es la única joya que se puede descubrir. Antes de regresar al Camino, otra parada recomendada son las dos iglesias románicas de Santa Cruz de la Serós, Santa María y San Caprasio.

Una vez reincorporado al Camino, el peregrino alcanza Santa Cilia de Jaca y Puente la Reina de Jaca. Todo ello siguiendo el curso del río Aragón. En la primera de ellas destaca su iglesia barroca, con sus pinturas murales y retablos del mismo estilo.
Una vez llegado a este punto, el valle se ensancha, el río se amansa aún más y el caminante puede descubrir la Canal de Berdún. Tras pasar la noche allí, el peregrino se debate ante dos sendas. Ambas siguen el curso del río, aunque por una ribera distinta cada una. Si se discurre por la margen izquierda del río Aragón, el peregrino podrá descubrir Arrés y su castillo gótico, para posteriormente trasladarse a Martes y maravillarse con su antigua Casa Consistorial. Ya en Mianos, el podrá visitar la iglesia de Santa María. Poco a poco, el visitante va terminando su paso por Aragón y se acerca hasta Navarra. Pero, aún podrá descubrir la ermita de San Pedro de Artieda, el conjunto histórico-artístico de Ruesta o el tramo de calzada en Undués de Lerda.
Los pasos del peregrino se alejan ya por tierras navarras y abandona la belleza del paisaje aragonés, pero no el Camino Aragonés. Tras cruzar Sangüesa, el peregrino aún tiene por delante un largo camino hasta poder abrazar al Apóstol Santiago.
En tierras navarras el Camino Aragonés continúa sus pasos hasta integrarse en el Camino Francés. Una vez llegado a Sangüesa, ya en Navarra, el peregrino avanza hacia Rocaforte. A partir de ahí, se encuentra con la naturaleza durante 15 kilómetros. El caminante tras recorrerlos llega hasta Izco, un pequeño pueblo donde se halló un útil pulimentado de la Edad de Bronce, para proseguir hasta Monreal.
El peregrino está ya cerca de finalizar su paso por el Camino Aragonés y desembocar en el Francés. El viajero tiene ante sí un poco más de 30 kilómetros hasta llegar al fin, a Puente la Reina. Esta etapa recorre el valle de Elorz, aunque a diferencia de la anterior, podrá encontrarse un gran número de pueblos durante su caminar. Una vez llegado a Puente la Reina, el peregrino ha finalizado su recorrido por el Camino Aragonés, aunque su objetivo final, llegar a Santiago, aún se encuentra lejos.
Fuente: http://www.aragondigital.es por Emilio Mera Gallego












